Honduras
Es curioso constatar como se alteran ciertos medios y corresponsales cuando los gobiernos progresistas de América Latina intentan mejorar la suerte de los más desfavorecidos. Y más curioso aún es recordar que nunca arremetieron contra las dictaduras de esos mismos países y de sus terribles persecuciones y asesinatos, defendiendo en muchos casos la formación de gobiernos que incluso ellos calificaban de nacidos de un golpe de estado militar. Hoy en cambio el cinismo llega a justificar la toma de poder, la violencia y los asesinatos de la población o la censura a todos los niveles, como las inevitables medidas democráticas para lograr la paz. Honduras es un ejemplo de la mentira o la manipulación en la información. Según los golpistas y sus defensores en los medios españoles, no tuvieron más remedio que tomar el poder para defender la Constitución ya que el presidente electo Manuel Celaya pretendía convocar un referéndum para “instalarse definitivamente en el poder”, esa forma de decir que un presidente pueda presentarse cuantas veces quiera a las elecciones generales, como ocurre en España, por ejemplo. Pero aún así, no es cierto. Lo único que pretendía el presidente como saben incluso los más ignorantes era convocar una consulta no vinculante, en la que los ciudadanos dirían si estaban de acuerdo en que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instalara una ‘cuarta urna’ (siendo las otras tres: designar al presidente, a los diputados, y a los alcaldes) para decidir sobre la “convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que permitiera redactar una nueva Constitución”. La actual, promulgada en 1982 la ignominiosa época de dictadores cuya corrupción y crueldad tan poco eco tuvieron en esos medios españoles a los que me refería, da poderes casi absolutos a las quince poderosas familias, al ejército y a la Iglesia, que controlan el poder ejecutivo, legislativo y judicial, mientras el 60% de la población vive por debajo del nivel de la miseria y tiene una tasa de desempleo del 30%. Y además, el presidente, que pertenece a una de las grandes familias latifundistas, había aumentado en un 50% el salario mínimo, detenido la privatización de empresas públicas y era partidario de la unión con otros países del área frente a las multinacionales americanas y europeas. Todo esto no lo dicen esos medios ni rechistan cuando se les pone la verdad por delante.
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